Luna Roja
Luna Roja. Kim Stanley Robinson. Publicado en España en el año 2019 por la editorial Minotauro.
A este libro le faltan páginas. Me explico: como le pasa a Dune, algunas páginas extra en el capítulo final ayudarían a cerrar la historia que se presenta. Tal como está, el final queda más bien colgando de las últimas frases sin cerrarse del todo. La diferencia con Dune es que en este último se conoce el final por ser el pasado desde el que se nos cuenta la historia, mientras que en «Luna Roja» el final sigue siendo incierto.
El libro cuenta la historia de los juegos de poder dentro del partico comunista de China en un futuro muy cercano, en la década de los 2070, más o menos. La Luna está colonizada y hay vuelos regulares de transporte de personas y mercancías entre ambos sistemas, mientras se discute abiertamente la colonización o conquista de Marte y algún que otro asteroide usando la Luna como base. Se narra con un narrador omnisciente, pero centrándose en tres personajes principales: un ingeniero introducido en este juego muy a su pesar, una joven revolucionaria china y un poeta muy respetado transformado en periodista de viajes, también chino, en su primer viaje a la Luna. Además, incluye una plétora de personajes secundarios que ayudan a que la acción principal, relacionada con el juego de poder dentro del partido comunista de China por el cambio de su máximo líder, se desarrolle.
Narra de manera muy creíble los juegos de poder (no sé si es fideligna, pero desde luego lo parece), la descripción de las diversas bases lunares, las formas de transporte en la Luna y la tecnología que se presenta está muy bien lograda y resulta muy creíble. Por otra parte, ha sido capaz de despertar por momentos ese sentimiento tan difícil de lograr de ¡Uauh!; maravillarse al leer muy buenas ideas bien hiladas. Por supuesto, es una obra de ficción y tiene una componente de fantasía muy grande, sobre todo en algunas de las bases lunares que propone, pero excepto los fans más acérrimos de la ci-fi dura, nadie más se sentirá ofendido.
El futuro que imagina para China es muy optimista, con un giro en su gobierno y prioridades dado en la década de los 2020 por el actual mandatario hacia una producción más amigable con el medio ambiente y que se reparta mejor entre la población. Vista con la perspectiva de los cinco años pasados desde la publicación, parece algo inocente. Bonita, pero inocente e idealista.
La historia está muy bien estructurada, con los acontecimientos siguiendo un orden fácil de leer y nada confuso, con un tempo narrativo muy bien llevado, en el estilo narrativo del autor, que favorece frases largas y descripciones pausadas. Me recuerda al estilo de Ian M. Banks, con la diferencia de que este último suele imprimir una conclusión rápida y sorprendente al final de las novelas, que justifica las pausadas descripciones del resto del libro. Stanley Robinson favorece más un tempo narrativo más similar y pausado en toda la novela.
El libro me gustó al final, resulta entretenido e interesante, pero como ya dije le faltan unas páginas finales para cerrar el abrupto final y desarrollar bien las ideas y situaciones que plantea.

